2023/08/21

Felicidad

El amor de la felicidad

Partamos de la base de que la felicidad personal es un equilibrio emocional. Donde entran en juego emociones complejas como la tranquilidad, la motivación o la rutina.
Un total de infinitas emociones que, al necesitar un equilibrio, se han de asociar por parejas antagónicas, y así surge la tristeza desde la alegría, el valor desde el temor, o la dignidad desde la indignación.

Encontramos además, otras emociones complejas y esenciales para la felicidad y la supervivencia personal como, la humildad, la protesta, la disculpa, el agradecimiento, la compasión, la empatía, la insinuación; y es aquí donde se rompe la rueda de la felicidad personal sin ayuda externa.

Sí que es verdad que uno mismo es autosuficiente para una autoestima inicial, donde podemos marcar nuestros propios ritmos de trabajo y de soledad. Aunque, una autonomía emocional en una especie con género bien definido, masculino y femenino, es evidente que, tarde o temprano, genera una alteración patológica, que desequilibra la felicidad personal de valores emocionales, tanto en una persona, como en ocho mil millones.
Porque, el amor, no es otra cosa que, la felicidad compartida. Un equilibrio tan frágil como el ecosistema de un gran planeta.

Principito, planeta Tierra





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