2023/08/23

Estructuras cognitivas

Las estructuras cognitivas son desencadenantes emocionales que pueden ser aprendidos o adquiridos. Representan el aprendizaje constante de las especies, y son el primer escalón del cambio genético en los seres vivos que cuentan con sistema nervioso.

Cuando una estructura emocional se crea y se asocia a una emoción concreta, como tener un determinado miedo o temor a las arañas, se crean así mismo nuevas conexiones entre un determinado grupo de neuronas (células cerebrales), que almacenan la información de la experiencia en forma de recuerdo, esta estructura nerviosa queda desde el primer momento conectada a todo el sistema nervioso, y así, vigilante durante todo su tiempo de vida, de cualquier variación nerviosa que sea sensible de su reactivación, su modificación y su contribución a nuestro sistema consciente.

Este grupo de células, se comporta ahora como una unidad de memoria activa que influye directamente en nuestras conductas y forman parte de la compleja personalidad en los seres humanos, estructura cognitiva, a la que otros autores también han llamado holograma, activadores emocionales, desencadenantes de conducta, instinto o incluso traumas. Algunos estados emocionales característicos y variables entre culturas son, la sonrisa en las presentaciones, o la tristeza en las despedidas.


2023/08/21

Felicidad

El amor de la felicidad

Partamos de la base de que la felicidad personal es un equilibrio emocional. Donde entran en juego emociones complejas como la tranquilidad, la motivación o la rutina.
Un total de infinitas emociones que, al necesitar un equilibrio, se han de asociar por parejas antagónicas, y así surge la tristeza desde la alegría, el valor desde el temor, o la dignidad desde la indignación.

Encontramos además, otras emociones complejas y esenciales para la felicidad y la supervivencia personal como, la humildad, la protesta, la disculpa, el agradecimiento, la compasión, la empatía, la insinuación; y es aquí donde se rompe la rueda de la felicidad personal sin ayuda externa.

Sí que es verdad que uno mismo es autosuficiente para una autoestima inicial, donde podemos marcar nuestros propios ritmos de trabajo y de soledad. Aunque, una autonomía emocional en una especie con género bien definido, masculino y femenino, es evidente que, tarde o temprano, genera una alteración patológica, que desequilibra la felicidad personal de valores emocionales, tanto en una persona, como en ocho mil millones.
Porque, el amor, no es otra cosa que, la felicidad compartida. Un equilibrio tan frágil como el ecosistema de un gran planeta.

Principito, planeta Tierra