Cuando una estructura emocional se crea y se asocia a una emoción concreta, como tener un determinado miedo o temor a las arañas, se crean así mismo nuevas conexiones entre un determinado grupo de neuronas (células cerebrales), que almacenan la información de la experiencia en forma de recuerdo, esta estructura nerviosa queda desde el primer momento conectada a todo el sistema nervioso, y así, vigilante durante todo su tiempo de vida, de cualquier variación nerviosa que sea sensible de su reactivación, su modificación y su contribución a nuestro sistema consciente.
Este grupo de células, se comporta ahora como una unidad de memoria activa que influye directamente en nuestras conductas y forman parte de la compleja personalidad en los seres humanos, estructura cognitiva, a la que otros autores también han llamado holograma, activadores emocionales, desencadenantes de conducta, instinto o incluso traumas. Algunos estados emocionales característicos y variables entre culturas son, la sonrisa en las presentaciones, o la tristeza en las despedidas.
